El Té Azul

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Té Pouchong

Cuenta una antigua historia china que un día un plantador de té cogió unas hojas de un arbusto de té que estaba totalmente florecido e hizo un té con ellas. Bebió un poco y también lo ofreció a sus vecinos. Todos quedaron encantados con el sabor delicioso de la infusión, y por ello el maestro les invitó a ponerle nombre. Una mañana al amanecer, uno de los invitados vio una serpiente negra tranquilamente enrollada alrededor de una de las ramas del arbusto. Cuando se acercó, la serpiente se deslizó suavemente, alejándose. El hombre pensó que la serpiente se vio atraída por el aroma delicioso de las hojas de té, lo que le indujo a llamar al té “Wu-Long”. “Wu” significa negro y “Long” dragón o serpiente. Este nombre, el Té de Dragón Negro, es el que se utiliza desde entonces para denominar a este interesante grupo de tés.

También es conocido con el nombre de Té Azul por el tono azulado que presentan las hojas de muchas de sus variedades.

Lo que caracteriza a este grupo de tés es que están parcialmente oxidados, a medio camino entre los verdes y los negros. Mediante un complejo proceso de elaboración, sus hojas se calientan, se tuercen, se extienden y se enrollan, en muchos casos hasta veinte veces, al objeto de romper las paredes de las células que componen la hoja y liberando de esta forma los preciados jugos que hay dentro de ellas. De esta forma se consiguen notas florales y afrutadas muy características, imposibles con otros procedimientos. Muchas variedades se someten a un tueste personalizado, para conseguir un perfil en taza exclusivo. Es normal que muchos de ellos se pueden infusionar hasta seis o más veces. Hay que decir que los tés más caros y exclusivos forman parte de este grupo, como un Da Hong Pao, también conocido como el emperador de todos los tés y la joya de todos los tés. Se crea solo a partir de cuatro plantas de té salvajes que se localizaron en la montaña de Mo Yin, famosa en la fabricación de té. Estas plantas, dos de las cuales todavía existen hoy, son la primera generación y sólo producen 200 gr. de hojas al año.

Taiwan y China son los países líderes en su producción y donde se obtienen las mejores calidades y aunque hay diversas clasificaciones, destacan dos tipos principales: los tés que se someten a entre un 10 a un 30 por ciento de oxidación y cuya taza presenta notas ligeramente dulces, con aromas florales, cercanos a los tés verdes, y los que están entre el 40 al 70 por ciento de oxidación, y que ofrecen aromas leñosos, afrutados y caramelizados.

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El Agua, la Madre del Té

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El Agua, la Madre del Té

Foto: Diego Godoy

 

Según la tradición China, hay tres cosas que son importantes para obtener el mejor sabor de su té, a saber: la tetera, el agua y la forma de calentarla. En el mundo del té hay un dicho que dice que el carbón vegetal es el amigo, la tetera es el padre, el agua es la madre del té.
Lu Yu el maestro de té (733-804), dijo que el agua de mayor calidad para la elaboración del Té es la de lluvia, después, la que proviene de la montaña, seguida por el agua de río, y luego el agua de pozo. Según Lu Yu, el agua de menor calidad es la de los lagos y pozos subterráneos muy profundos. De todos los diferentes tipos de agua de las montañas, se decía que la mejor para el té, es la que se desliza lentamente a través de estalagmitas.

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A modo de Presentación

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Hace algún tiempo que me rondaba en la cabeza escribir sobre el té y el café. He considerado hacerlo de varias modos y en diversos formatos y finalmente me he decido por este blog, ya que creo que es la manera más adecuada de llegar al mayor número posible de amantes de estas bebidas. He de reconocer que me ha costado arrancar, sobre todo por aquello de que uno nunca se siente lo suficientemente preparado para ser un generador de información y opinión.

Superados ya por fin estas barreras, creo que ha llegado el momento de intentar compartir lo que he ido aprendiendo sobre esta maravillosa bebida y su apasionante cultura en todos estos años.

Son varios los motivos por los que me he decidido a hacerlo: en primer lugar una necesidad personal de sacar de mi todas las ideas, conocimientos y aprendizajes que se han ido acumulando a lo largo del tiempo.

Por otro lado, es sabido que no hay mejor manera de aprender que enseñar, así que este es un medio de seguir indagando.

No voy a comprometerme a subir contenidos todos los días. Y no es por falta de ellos, sino más bien porque creo que este blog debe tener un ritmo sosegado, como un té a media tarde, mientras vemos con tranquilidad como llueve al otro lado de la ventana de nuestro salón. De cualquier forma, ya veremos como va evolucionando este proyecto. Si es mi deseo tener cierta regularidad y constancia, lo cual no deja de suponer un verdadero reto para mi. Espero no defraudarles, si se deciden finalmente a seguir este blog.

En cuanto a éstos, los contenidos, puedo adelantarles que la idea inicial es compartir con ustedes mis experiencias como catador y sumiller de té a lo largo de estos años. Hablaremos por tanto de orígenes, historia, mitología del té, aromas, sabores, sensaciones táctiles, usos del té, las distintas ceremonias que se celebran en los diferentes países donde el té está arraigado culturalmente y todo aquello que poco a poco pueda ir enriqueciendo nuestro conocimiento del té.

Por otro lado, ocasionalmente trataremos el tema del café. Muchos ortodoxos del té se llevarán las manos a la cabeza porque pensarán que estamos cometiendo una especie de sacrilegio al tratar estos dos productos en un mismo canal. He de recordarles que técnicamente, la bebida resultante de los granos de café es también una infusión, por lo que quizás no sean tan diferentes entre si. ¿Sorprendidos?…

Quisiera también hacer una consideración acerca del lenguaje que voy a utilizar. Debido a que nos movemos en un medio global, que puede llegar a todos los rincones del planeta, y en especial consideración a los amigos de Latinoamérica, cuando me dirija a los lectores, lo haré de ‘usted’ y no de ‘tú’ o de ‘vos’. Esto es así en aplicación de la norma más general de cortesía. Lo contrario, es decir, tutear, no sería bien aceptado en muchos países hispanohablantes, y posiblemente también por muchos lectores que por edad o posición están acostumbrados a un trato más cortés de alguien, todavía desconocido. Por tanto, que no se ofendan por favor quienes en países como España o los del entorno caribeño, o por su edad o juventud estén acostumbrados a ser tratados de ‘tu’.

Por último, trataré de utilizar un lenguaje sencillo pero riguroso, para que el mensaje llegue lo menos distorsionado y a la vez al mayor número de gente posible.

Será genial ver crecer poco a poco esta comunidad de amantes del té y el café, con la participación de todos ustedes, sus opiniones y experiencias.

Bienvenidos al Blog de Mister Té.